Al principio de los tiempos, antes que CMSs como WordPress o Joomla se hiciesen tan megapopulares, las páginas web eran estáticas. Esto es una página web cuyo contenido nunca cambia, día tras día permanece siendo el mismo.

Cualquier pequeño cambio de texto tenía que realizarlo una persona con conocimiento porque sino una posible consecuencia solía ser que te cargabas la página y lo que antes estaba ahí, pasaba a estar en otro sitio o bien no estar.

En esta época, encargabas una pagina web y cuando te entregaban los ficheros de tu página, sólo tenías que encargarte de subirlos al hosting para que se viesen y se acabó.

No volvías a preocuparte hasta pasado unos meses, cuando empezaban a aparecer en otras páginas elementos llamativos que querías incorporar en la tuya.

Estoy hablando de cosas que hoy en día son tontería hacer pero en su momento eran verdaderas innovaciones: botones, formularios, un carrousel de imágenes, vídeos…

Por aquel entonces, los precios también eran más elevados, hablo de una época en la que todavía no existían las tarifas planas .

Encargar una página sencillita con apariencia de tienda pero sin preparación para tramitar pedidos, esto es una página principal con un menú lateral izquierdo y en el lado derecho, distintas imágenes de los productos ofertados con un número de referencia para poder preguntar por él al llamar a la tienda, podía salirte por 1500E o 1800E fácilmente.

Afortunadamente hoy en día por esa cantidad obtienes bastante más.

Entraron en el mercado diferentes proveedores relacionados con Internet que mejoraron productos y precios, empezamos a formarnos digitalmente e Internet entra con más fuerza en hogares y empresas, con lo que finalmente se populariza  su uso.

Estoy resumiendo en 3 líneas unos cuantos años de evolución tecnológica, pero es ahí precisamente  cuando empiezan a surgir otras alternativas que hoy en día pisan tan fuerte  que ignorarlas es un gran error.

Me estoy refiriendo a los CMSs, los grandes reyes de los contenidos online.

¿Qué es un CMS?

Un CMS es un gestor dinámico de contenidos, esto es un software que una vez instalado en tu hosting te permite gestionar, con la frecuencia que tu quieras, el contenido de tu pagina web con editores de texto y herramientas relativamente sencillas.

Y digo sencillas porque la alternativa a no usar un CMS es saber programar, cosa que es algo más difícil, o estar dispuesto a pagar a alguien que sepa, claro. Grandes ejemplos de CMSs son WordPress, Joomla o Drupal.

Así que cuando quieres crear un contenido nuevo, accedes a este software en tu hosting y entre bambalinas, creas un nuevo artículo, página o lo que sea y lo publicas. Sólo a partir de esta publicación será visible para todas las visitas que tengas en tu web.

¿Qué preparación necesito para poder hacer esto?

Pues basicamente un poco de formación para que aprendas a manejar la plataforma y haber utilizado alguna vez un editor de textos tipo OpenOffice, Microsoft Word, etc. Vamos, nada que no puedas manejar en unos pocos días.

¿Cuánto cuesta?

El software en sí cero. Por lo que pagas es por diferenciarte de los demás mediante la estética o por obtener funciones adicionales que no están incluídas de serie.

¿Qué pintan las plataformas de terceros para tener una pagina web?

Digamos que en esta evolución de unos pocos años, ante el incipiente auge de páginas web estáticas, aparecieron diversos proveedores ofreciendo páginas web vistosas, estáticas también, de presupuesto más reducido.

Estos proveedores ofrecían catálogos de plantillas  para webs de distintos tipos y podías comprar la que más te gustase, indicando ciertos parámetros de diferenciación: nombre de la empresa, logo, secciones del menú, contenido, etc.

En unos días el proveedor terminaba de construir la web con todos los elementos que le hubieses facilitado y voilá, ya podías presumir de nueva página.

El problema de esto estaba en que antes o después de tí podía llegar otra persona que seleccionase la misma plantilla que tú para su web…  que en la práctica podría ser  como llegar dos personas con el mismo traje a un evento.

En la práctica le quitamos hierro al asunto, pero ¿te imaginas ser tú una de esas dos personas? Ufff.

Pero los CMSs empezaron a hacerse hueco en el mercado y aparecieron también grandes proveedores de éstos, como Blogger y WordPress.com.

La ventaja que tenías al usarlos es que te registrabas en su página y listo: automaticamente creaban tu propio espacio, con el software ya instalado y preparado para empezar a trabajar directamente la estética y tu contenido.

Un ready-steady-go en toda regla: nada de tener que contratar un hosting o tener que preocuparte de los dolores de cabeza que podía llegar a provocar una instalación de WordPress para un usuario sin bagaje técnico.

Aún así, todo no podía ser maravilloso y a cambio, tenías ciertas limitaciones a la hora de añadir funcionalidades adicionales, poner estéticas determinadas o incluso monetizar tu página web.

Por cierto, hablo en pasado pero a día de hoy, esto sigue siendo así.

Servicios de terceros vs CMS propio

Si estás pensando en tener tu propia página web, sobretodo si es las primera vez que te vas a meter en este tinglado y quieres ser serio y profesional con el tema, tendrás un cacao importante.

Siempre que uno se mete en un tema nuevo, existen unos conceptos básicos que hay que comprender y hasta que esto sucede, todo fluye sin orden en la cabeza.

Y ante esta situación, ante este dolor de cabeza, tienes dos opciones: o te tomas una aspirina que remita el dolor un par de horas y luego ya se verá, o aprendes qué es lo que te lo provoca y dejas de hacerlo, para quitarlo de raíz.

Por si no ha quedado claro ya, en este ejemplo la aspirina es cualquier servicio de terceros.

Porque… ¿cual es el problema? Pues así a grosso modo diría 3 para empezar:

  • Precio: de gratis nada… Cuando te das de alta es cierto que te ofrecerán unas características básicas con las que puedas empezar a trabajar. Pero son eso, básicas e inamovibles. Si quieres más tienes que pagar. Aquí es donde se encuentra el money en estos servicios.
  • Escalabilidad: empezar es fácil, muy fácil de hecho, demasiado. Tanto que es el anzuelo con el que estos servicios suelen pescar a sus usuarios. Pero cuando uno empieza a tomarse en serio su página y empiezas a querer más… te encuentras con que no puedes instalar ese plugin que convierte tu página web en una tienda online por ejemplo. Porque son plataformas cerradas en las que sólo se permiten cierto tipo de cambios o integraciones. Cualquier cosa que se salga de lo que esté establecido no se puede hacer.
  • Migración: cuando has decidido que un servicio de terceros no es suficiente y quieres más, llega la fase más temida: la migración de tu web de un servicio de terceros a un hosting propio. Y uff… dependiendo de cómo de trabajada esté tu página, la migración puede ser un dolor. Actualmente existen diversas herramientas que te facilitan esta labor, pero aún así, una migración da miedito. Y eso es así porque nunca sabes lo que puedes perder por el camino: no veas si fastidia perder algo de lo que tanto esfuerzo te habrá costado conseguir… ya me lo dirás.

Podría seguir pero no me quiero eternizar y ya llevo un rato de rollo importante.

Si has llegado hasta aquí, quiero que entiendas que todo esto es para explicarte que nadie regala duros a pesetas y no puedes decidirte por la opción más fácil, sólo porque pienses que es la menos dolorosa o la opción más económica. Tienes que ir más allá y decidir cómo de en serio vas con tu negocio.

Porque utilizando un servicio de terceros vas a pasar por los tres puntos que mencionaba anteriormente sí o sí, cuando la cuestión es que antes o después, decidirás abandonarlos y muy posiblemente tendrás que enfrentarte a una migración.

Es como hacer una obra en casa… lo retrasas todo lo que puedes porque sabes la que se organiza, pero al final siempre llega el momento en el que no te queda más remedio que hacerla.

Conclusiones

Si estás en este punto del camino para tener tu propia página web, dale unas vueltas, lee un par de veces lo que te digo.. y revisa todos los pros y los contras de cada opción.

Si no puedes o no quieres hacerlo tú, contrata a alguien para que te lo haga.

Porque una buena  elección al principio del camino, te ahorrará horas de trabajo después.

Puedes empezar leyendo la guía Cómo crear tu pagina web en Aula Tecnológica, donde resolverás dudas y siempre puedes consultarme lo que no entiendas.

Y si ya tienes tu página creada y ya has pasado por aquí cuéntame ¿qué motivos hicieron que te decantases por una u otra opción?

Imagen por 44833