En el post del otro día ¿Porqué cambiar de una plataforma de terceros a un hosting propio? planteaba la evolución natural que se suele seguir a la hora de empezar un proyecto web en internet:

Por lo general comienzas con la opción más barata, sencilla o segura para familiarizarte con el medio. Después cuando ya lo conoces y sobretodo cuando quieres profesionalizar tu proyecto, empiezas a valorar otro tipo de plataformas que incorporan distintas funcionalidades que necesitarás con el tiempo.

Pero para seguir esta evolución, te hace falta tener tiempo para probar y hay veces, en las que tiempo es precisamente lo que no tienes.

Además, alguien te ha dicho que tener una página web es super importante hoy en día, cuánto más una tienda online y quieres tener la mejor. 

¿Quién no lo querría?

Por eso decides contratar a un tercero que realice el proyecto de su vida y lo primero que le vas a tener que explicar es qué es lo que quieres y en qué tecnología.

Porque por muy profesional que sea, adivino seguro que no es y tiene que quedarle muy claro qué es lo que tienes en mente, para luego poder crearlo.

El problema viene cuando decides que quieres más de lo que necesitas realmente y sobredimensionas tu proyecto: gastarás una cantidad ingente de dinero, probablemente también de tiempo, para obtener una plataforma que tampoco termina de cubrir lo que querías.

Y dolores de cabeza habrás tenido unos cuantos en el camino… porque además es muy frustrante ver cómo pasa el tiempo y que parezca que tu proyecto no avanza de lo complejo que es.

Para cuando llegues a la conclusión de que no necesitabas todo lo que has pedido o todo lo que  te hayan dicho, no tendrás más opción que seguir adelante.

A no ser que renuncies al dinero y al tiempo invertido hasta la fecha, claro.

Lo cierto es que no conozco a nadie que haya podido permitirse la segunda opción, por lo que pienso que probablemente terminarás decantándote por la primera.

En el mejor de los casos, cuando tu proyecto web finalice tendrás una plataforma estupenda, pero que no podrás aprovechar en su totalidad.

EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

Así que efectivamente:  el tamaño sí importa y mucho.

Porque en función de las dimensiones del  proyecto que hayas decidido tener, tendrás que asumir mayor o menor número de responsabilidades al respecto.

La cuestión es que mientras más ambicioso sea, mayor coste, esfuerzo y recursos necesita.

Por eso, si estás empezando, no lo compliques innecesariamente.

El tamaño sí importa: analiza necesidades para crear tu tienda online Clic para tuitear

Antes de contratar un hosting para tu página web o elegir el software con el que vas a montar tu tienda online, antes incluso de pensar en qué formas de pago vas a ofrecer, debes saber qué es lo que vas a vender :

  • ¿Vendes productos o servicios? ¿Digitales o físicos? Cuando vendes productos tangibles, tu mejor opción es disponer de un catálogo con el detalle de cada producto. Para productos digitales no es tan necesario, porque a las malas y a las menos malas, puedes utilizar una página en su lugar, donde des la información correspondiente. Para productos físicos puedes elegir cualquier market place, preparar tu propia plataforma con WordPress y WooCommerce o bien decidirte por Magento o Prestashop.
  • ¿Tienes un catálogo de productos extenso o más bien tienes pocos productos pero cada uno de ellos es la repera limonera? Con la respuesta a esta pregunta determinarás en gran parte, qué tipo de plataforma es necesaria para tu tienda online. Mientras más amplio sea este catálogo, más fácil es que te decantes por Prestashop por ejemplo, sobretodo si además quieres disponer de tu propio TPV.
  • ¿Puedes asumir ciertas tareas técnicas o te da yuyu y prefieres que eso lo haga otro? Dependiendo de las dimensiones de tu proyecto, estas tareas pueden ser más o menos complicadas. A no ser que te hayas decantado por un market place, tendrás tareas técnicas para hacer seguro.
  • ¿Quieres tener todo el control de tu proyecto o te da igual, mientras funcione? Es decir, decide  si inviertes en una plataforma propia o si trabajarás con una de terceros mientras tus necesidades lo permitan.

Debes hacer este ejercicio para poder dimensionar adecuadamente tus necesidades reales, ya que no tendría sentido por ejemplo, que tu negocio sea vender bolis y montes una tienda online con prestashop y una infraestructura terrible, para vender un bolígrafo cada 3 meses.

En este caso, daría igual lo buena que sea tu plataforma, la cuestión es que en este punto no la necesitas y quizá fuese más conveniente dedicar esa partida de dinero, a contratar algún anuncio de Facebook para promocionarte.

¿Me sigues?

MORALEJA

Todos queremos tener el mejor proyecto, el más bonito, el más rentable y el más todo.

La cuestión es: ¿quieres hacer el canelo? Apuesto que no.

Por eso antes de hacer nada más, debes tener en cuenta que el tamaño sí importa y por esa razón debes analizar cuáles son tus necesidades reales.

Ya tendrás tiempo más adelante de redimensionar si hace falta.

¿Qué opinas?