Es lo que tiene la tecnología, nos pone las cosas más fáciles. Ya no necesitas atarte a un ordenador para poder navegar, o un Outlook para poder consultar tu correo. Tampoco necesitas un disco duro o una memoria  USB para llevar tus documentos a donde te encuentres, ni es necesario que guardes cola en el banco a primera hora de la mañana porque quieres actualizar tu libreta o realizar un trámite.

Desde hace tiempo en algunas localidades puedes empadronarte sin tener que presentarte siquiera en el Ayuntamiento correspondiente y por fin, ha llegado la receta electrónica para quedarse.

Haz memoria

Tampoco nos relacionamos ahora como lo hacíamos antes, porque con el paso del tiempo, ha evolucionado la tecnología y nosotros con ella. Acuérdate por ejemplo de cuando tener un teléfono en casa, de esos de ruleta, era casi un lujo. De cuando hablabas con algún amigo y alguien de tu familia se cabreaba contigo porque no hacías más que ocupar la línea y no le permitías llamar.

De esos primeros móviles que aparecieron en el mercado, ladrillazos de tomo y lomo que te obligaban a sacar un bolso adicional para poder llevarlos. De esos primeros móviles con cámara de fotos integrada… Y qué decir de los más recientes smartphones.

Todavía me acuerdo de un tiempo en el que viajar implicaba romper lazos con todo, cuando hacer una llamada telefónica a tu madre costaba un quintal. Y eso esperando a hacerla por la noche cuando la tarifa del único proveedor de telefonía existente en el mercado era más barata… [MODE ironía ON] Tanto que 1000 pesetas se te iban en una larga conversación [MODE ironía OFF].

La tecnología evoluciona y nosotros con ella

Acuérdate del GPS, del bluetooth, de las pantallas planas y sobretodo… acuérdate de Internet.

Todas estas cosas llegaron para quedarse y en mayor o menor medida, han significado un antes y un después. Y sólo estoy hablando de los últimos 20 años en los que hemos visto cómo la tecnología en general, ha pegado un salto brutal.

En mi vida esta tecnología siempre ha sido una constante indispensable, hasta tal punto que sin ella no podría haber encontrado mi camino.  Desde aquel Pacman original, amarillo como él solo, del que no me cansaba nunca. O aquel primer Spectrum que me enseñó que a parte de para jugar, con aquel chisme podía aprender a hablar otro idioma, que más tarde se convertiría en una profesión.

Haber nacido en un época en la que la tecnología no estaba al alcance de todos, me ha enseñado a ver y a hacer las cosas de dos formas: la tradicional y la digital. He visto su evolución desde un asiento en primera fila y he participado en ella en la medida de mis posibilidades. No puedo evitar pensar en ello cada vez que entro en un vagón de metro y veo que la mayoría de viajeros están concentrados en la pantalla de su móvil o tablet: ya sea leyendo, enviando mensajes o viendo un episodio de la serie de moda. Y el que no tiene su dispositivo propio… mira la pantalla del que tiene al lado, para qué nos vamos a engañar.

No sé si existe, pero soy del grupo de los que cuando los demás aseveran que hemos perdido la esencia de relacionarnos con otros, yo me afirmo en que en realidad lo que hemos hecho es fomentarla. Porque la tecnología es lo que te permite conocer a otras personas, aún con gustos dispares, independientemente de a cuantos kilómetros se encuentren, trabajar desde cualquier sitio accediendo a toda la información que necesitas o tener una reunión con personas que se encuentren en la otra punta del planeta.

Así que… ¿ trabajar desde cualquier lugar es posible?

Mi respuesta es sí, sin duda es posible trabajar desde cualquier sitio desde el que tengas conexión a Internet, siempre y cuando hayas adaptado tu negocio a esta forma de trabajo para que la experiencia te resulte satisfactoria. No hacerlo así te hará perder tiempo y dinero y es una pena porque bien organizado, presenta muchas ventajas. ¿Tú qué opinas? ¿Eres del grupo de los que se pierde la esencia o del de los que la fomentan?